Te tocas la cabeza y notas bultitos. A veces pican, a veces duelen, otras solo molestan como si tuvieras la piel “enfurruñada”. Y, para rematar, empiezas a ver más caída o menos densidad justo en esas zonas. ¿Te suena? Mucha gente lo llama “granitos”, pero en tricología el asunto tiene nombre y apellidos: foliculitis del cuero cabelludo.
Y ojo, porque no es solo una molestia estética. Cuando la foliculitis se cronifica, puede alterar el entorno del folículo, afectar al crecimiento y dejar zonas más finas o con menor calidad capilar. En una ciudad como Barcelona, con humedad, sudor, casco/auriculares, contaminación y ritmos de vida intensos, es un problema más común de lo que parece… y más infravalorado de lo que conviene.
En este artículo vamos a ver qué es la foliculitis capilar, por qué aparece, cómo diferenciarla de otras patologías, qué errores la empeoran y qué estrategias usa un tricólogo para abordarla con sentido, sin ir a ciegas.
Tabla de contenidos
Toggle¿Qué es la foliculitis capilar y por qué aparece en el cuero cabelludo?
La foliculitis es una inflamación del folículo piloso. Dicho en cristiano: el “porito” de donde sale el pelo se irrita. Puede ser por bacterias, por hongos, por irritación mecánica, por exceso de sebo, por oclusión… o por una mezcla. El resultado suele ser parecido: pequeñas lesiones tipo grano, sensibilidad y, en algunos casos, supuración o costras.
Lo que la vuelve traicionera es que puede empezar suave, intermitente, casi como una tontería. Pero si se repite, el folículo entra en un estado de inflamación sostenida que puede afectar el ciclo capilar, alterando la calidad del pelo que crece en esa zona.
¿La foliculitis siempre se ve igual?
No. Y ahí está parte del problema. Hay foliculitis superficiales, foliculitis profundas, cuadros que parecen acné, otros que parecen dermatitis, otros que se confunden con “caspa con irritación”. Además, el cuero cabelludo tiene sebo, sudor, microbiota y una densidad de folículos enorme. Es un escenario perfecto para que una irritación se mantenga si no se ataca bien.
¿Es contagiosa?
Depende del origen. Algunas foliculitis con componente bacteriano pueden empeorar con toallas compartidas o utensilios no higienizados, pero no es como un resfriado. La mayoría de los casos se explican más por factores personales y de hábito (sebo, sudor, oclusión, estrés, productos) que por contagio.
¿Cómo se siente? Señales típicas de foliculitis del cuero cabelludo
Cada cuero cabelludo es un mundo, pero hay síntomas que se repiten muchísimo:
- Granitos o pápulas alrededor de los folículos, a veces con “cabecita” blanca.
- Picor que aumenta con calor, sudor o casco.
- Dolor al presionar (como si la zona estuviera “morada”).
- Costritas que vuelven, especialmente en la coronilla o nuca.
- Caída reactiva en periodos de brote (no siempre, pero puede pasar).
- Empeora tras gimnasio, verano, playa/piscina, o estrés fuerte.
¿Puede provocar pérdida de cabello?
Puede, sobre todo si se cronifica o se vuelve profunda. En muchos casos la caída es reactiva (el folículo se estresa y el pelo cae antes), y en otros casos el daño es más serio si la inflamación se mantiene. Por eso, cuando alguien dice “son granitos y ya”, conviene matizar: si se repite, no es “y ya”.
Por qué aparece foliculitis en Barcelona: factores que la disparan
Barcelona tiene ciertos ingredientes que pueden favorecer brotes en personas predispuestas. No es que la ciudad “cause” foliculitis, pero sí puede aportar factores que la mantengan:
1. Humedad + sudor + oclusión
Entre clima húmedo, actividad física y accesorios (cascos de moto, gorras, auriculares cerrados), el cuero cabelludo puede permanecer caliente y húmedo. Eso facilita que el folículo se irrite y que ciertos microorganismos prosperen.
2. Productos de peinado que se acumulan
Lacas, ceras, fibras capilares, champús secos, sprays fijadores… Si no se limpian bien, forman una película que ocluye el folículo. Y si además hay sebo, el brote tiene más papeletas.
3. Agua dura y lavado “a medias”
Cuando el aclarado es insuficiente o se queda residuo (de champú, acondicionador o minerales), el cuero cabelludo se vuelve más reactivo. Y el típico “me lavo rápido y ya” puede terminar en un terreno irritado.
4. Estrés sostenido
El estrés altera el sebo, la inmunidad local y la respuesta inflamatoria. En foliculitis, el estrés no es “un cuento”: puede intensificar brotes y prolongarlos.
Tipos de foliculitis capilar: no todas se tratan igual
Aquí está el punto más importante: si no sabes qué tipo de foliculitis tienes, puedes estar tratándola al revés. Un tricólogo suele diferenciar (a grandes rasgos) entre:
1. Foliculitis bacteriana
Suele dar granitos con pus, dolor y brotes recurrentes, a veces en nuca y coronilla. Puede empeorar con fricción, sudor y accesorios.
2. Foliculitis por Malassezia (componente fúngico)
Más típica en cueros cabelludos grasos o con dermatitis seborreica. Puede picar mucho y empeorar con calor. A veces se confunde con caspa “rebelde”.
3. Foliculitis mecánica (fricción/oclusión)
Cascos, gorras apretadas, peinados tensos, rascado repetido, cepillado agresivo. Aquí el desencadenante es el trauma y la oclusión.
4. Foliculitis irritativa por cosméticos
Productos con alcohol, perfumes fuertes, aceites pesados o activos mal tolerados pueden inflamar el folículo. No siempre hay alergia clásica: a veces es irritación acumulada.
¿Cómo lo diagnostica un tricólogo de forma seria?
Cuando el objetivo es resolver brotes y evitar recaídas, el diagnóstico es la mitad del tratamiento. En una evaluación tricológica bien hecha suelen combinarse:
1. Exploración clínica y patrón de distribución
No es lo mismo nuca que coronilla. No es lo mismo brotes difusos que localizados. El patrón suele dar pistas de fricción, oclusión, sudor o microbiota.
2. Tricoscopia (observación ampliada)
Permite ver si hay inflamación perifolicular, tapones, sebo alterado, descamación fina, pústulas, y cómo está el cabello alrededor (miniaturización, densidad, grosor). Aquí se detecta si el problema está afectando la salud del folículo.
3. Revisión de hábitos: lo que nadie quiere oír pero marca la diferencia
Frecuencia de lavado, tipo de champú, uso de gominas o champú seco, casco diario, gimnasio, si se deja el pelo húmedo, si se aplica acondicionador en raíz… Son detalles que, sumados, desencadenan brotes.
4. Evaluación del cuero cabelludo como “ecosistema”
A veces hay una disbiosis: el equilibrio microbiano está alterado. En esos casos, no basta con “matar” microorganismos; hay que restablecer el equilibrio o el brote vuelve.
Tratamientos capilares para foliculitis: enfoque práctico y escalonado
No existe un único protocolo válido para todos. Lo que funciona suele ser un enfoque escalonado, con objetivos claros: desinflamar, limpiar sin agredir, controlar el factor desencadenante y prevenir recaídas.
1. Higiene terapéutica bien planteada
Suena básico, pero es crucial. No se trata de “lavar más” o “lavar menos”, sino de lavar con técnica y con productos adecuados:
- Champús específicos según causa sospechada (no “uno para todo”).
- Aclarado largo y meticuloso (más de lo que la gente cree necesario).
- Evitar acondicionadores o mascarillas en la raíz si hay brotes activos.
- Secado correcto: dejar la raíz húmeda favorece el problema.
2. Control de inflamación perifolicular
Cuando el folículo está irritado, hay que bajar ese “fuego” para que el entorno se normalice. En consulta tricológica se suelen pautar soluciones tópicas específicas y estrategias de barrera cutánea, ajustadas a tolerancia.
3. Regulación del sebo y del microambiente
Si el cuero cabelludo es muy graso, la foliculitis encuentra terreno fértil. La regulación del sebo no se hace solo con champú “fuerte”; se hace con equilibrio: limpieza adecuada + control de irritantes + enfoque de microbiota.
4. Terapias clínicas de apoyo (según caso)
En una clínica capilar en Barcelona, un tricólogo puede indicar terapias de soporte que mejoran el entorno del cuero cabelludo, especialmente en casos recurrentes o con caída asociada. El objetivo es que el folículo salga del estado inflamatorio crónico y vuelva a trabajar con normalidad.
¿Se puede combinar con tratamientos de crecimiento capilar?
Sí, pero con criterio. Si hay foliculitis activa, a veces conviene estabilizar primero el cuero cabelludo antes de introducir activos estimulantes intensos. Si no, el cuero cabelludo se irrita, se descompensa y el paciente siente que “todo me sienta mal”.
Errores típicos que hacen que la foliculitis vuelva una y otra vez
Aquí es donde mucha gente se encalla. Mejoran unos días y luego vuelve. ¿Por qué? Porque el brote baja, pero el detonante sigue ahí.
1. Exprimir o rascar los granitos
Alivia momentáneamente, sí, pero empeora la inflamación y puede dejar costras que perpetúan el ciclo.
2. Usar champús agresivos como si fueran “desinfectante”
Un champú demasiado fuerte puede romper la barrera cutánea y favorecer irritación, lo que termina empeorando la predisposición a brotes.
3. Abusar del champú seco o productos de styling
El champú seco puede ser útil puntualmente, pero en foliculitis recurrente suele actuar como factor de oclusión si no se retira bien.
4. Dejar la raíz húmeda o sudada demasiado tiempo
Gimnasio + moño + “ya me lo lavo luego” = caldo de cultivo. En Barcelona, con humedad, esto pesa más.
Foliculitis y caída capilar: cómo saber si te está afectando la densidad
Si notas que, durante los brotes, se te cae más pelo o ves zonas menos densas, no lo ignores. Hay dos escenarios habituales:
- Caída reactiva: el folículo se inflama y el pelo entra antes en fase de reposo.
- Daño sostenido: si la inflamación es profunda o repetida, el folículo puede debilitarse y producir pelo más fino.
Aquí, la tricoscopia y el seguimiento ayudan a medir si el problema es transitorio o si está afectando la calidad del cabello. Porque no es lo mismo “un brote puntual” que “un brote que lleva meses haciendo de las suyas”.
Checklist rápido: ¿tu foliculitis está cronificándose?
- Brotes que vuelven cada pocas semanas.
- Costras recurrentes en el mismo sitio.
- Dolor o sensibilidad en zonas concretas.
- Picor que empeora con sudor o casco.
- Cabello más fino o menos denso en el área afectada.
Si el folículo está inflamado, el pelo no tiene un “hogar” estable para crecer
La foliculitis del cuero cabelludo no es solo un tema de “granitos” incómodos. Es una señal de que el entorno del folículo está alterado. Y si ese entorno se mantiene inflamado, el pelo lo nota: en calidad, en densidad y en resistencia. Por eso, un enfoque tricológico en Barcelona no se limita a “bajar el brote”, sino a entender por qué aparece, qué lo mantiene y cómo evitar que vuelva cuando creías que ya lo tenías controlado.



