¿Por qué no vuelve a crecer pelo en la zona donante después de un injerto capilar?

crecer pelo en zona donante

Cuando se habla de injertos capilares, toda la atención suele ir a la zona receptora: cuántos folículos se implantan, qué técnica se usa, cuántos crecen… Pero, ¿y la zona donante? ¿Qué pasa si después del injerto notas zonas vacías, líneas más visibles o incluso ausencia total de regeneración capilar en la parte de atrás o los laterales? Si esto te suena, no estás solo.

En este artículo vamos a hablar de un problema real y poco tratado: la falta de regeneración capilar en la zona donante tras un injerto. Analizaremos por qué ocurre, qué factores lo provocan, cómo prevenirlo y qué soluciones ofrece actualmente la tricología avanzada en clínicas de Barcelona como el Instituto del Pelo.

¿Qué es la zona donante y por qué es tan importante?

La zona donante es el área del cuero cabelludo —normalmente la parte occipital (nuca) y temporal (laterales)— de donde se extraen las unidades foliculares para implantarlas en las zonas alopécicas. Estas regiones están genéticamente programadas para no caerse con el tiempo… siempre que se respete su integridad.

Pero ojo: que el pelo no esté genéticamente programado para caerse no significa que sea indestructible. Si se abusa en la extracción o no se cuida bien, la zona donante puede sufrir daños irreversibles.

¿Tiene que notarse “menos pelo” después de un injerto?

En teoría, no. Si la intervención se hace correctamente y en una cantidad razonable, el pelo debería regenerarse de forma natural alrededor de las extracciones, dejando la zona uniforme. Pero cuando esto no ocurre y aparecen zonas despobladas, parcheadas o sin crecimiento… hay que investigar.

Principales causas por las que no regenera el pelo en la zona donante

En las clínicas especializadas de Barcelona, cada vez es más frecuente atender a pacientes que llegan tras un injerto realizado en otra ciudad o país, preocupados porque la zona donante no se recupera. Las causas más comunes son las siguientes:

1. Sobreextracción folicular (overharvesting)

Es la causa número uno. Consiste en extraer más unidades foliculares de las que esa zona puede ofrecer sin perder densidad visible. Cada persona tiene un “límite seguro”, y si se supera, el pelo restante no puede rellenar los huecos.

2. Mala técnica durante la extracción

Una extracción mal ejecutada —por ejemplo, con punch demasiado grande, ángulos incorrectos o sin respetar la inclinación natural del folículo— puede dañar tejidos perifoliculares o incluso destruir folículos vecinos.

3. Fibrosis postquirúrgica

Cuando el proceso de cicatrización no se gestiona bien, se puede formar tejido fibrótico que impide el riego sanguíneo adecuado y bloquea el crecimiento en los folículos restantes.

4. Alteraciones circulatorias o inflamatorias locales

Si el cuero cabelludo tiene problemas vasculares, de inflamación crónica o de microbiota alterada, la zona donante puede tener menos capacidad de regeneración tras la intervención.

5. Daño térmico o químico durante la intervención

Sí, también puede pasar. El uso de luz intensa, manipulación inadecuada o soluciones irritantes durante la cirugía puede comprometer el tejido y dificultar que los folículos vecinos sobrevivan.

¿Cómo saber si tu zona donante está dañada o simplemente tarda en recuperarse?

Hay una diferencia entre una zona temporalmente afectada (que se recuperará con el tiempo) y una zona permanentemente dañada. En clínicas especializadas como el Instituto del Pelo, en Barcelona, se usan herramientas como:

  • Tricoscopia digital: permite evaluar densidad por cm², grosor del cabello y número de unidades por folículo
  • Fototricograma: compara el crecimiento a lo largo de semanas o meses
  • Termografía capilar: identifica si hay alteraciones de riego sanguíneo
  • Test de movilidad dérmica: indica si hay fibrosis u otras alteraciones estructurales

¿Cuánto tiempo debería tardar en regenerarse la zona donante?

Depende del caso, pero en general:

  • En extracciones conservadoras, la zona suele recuperar su aspecto en 3-6 meses
  • Si hay sobreextracción, la mejoría puede ser parcial o nula
  • Con inflamación o fibrosis, la regeneración puede verse comprometida más allá del año

Tratamientos disponibles en Barcelona para recuperar la zona donante

La buena noticia es que hoy en día existen métodos no invasivos y regenerativos que permiten mejorar mucho el aspecto y funcionalidad de la zona donante, siempre que se actúe a tiempo.

1. Bioestimulación con PRP o PRF

El plasma rico en plaquetas (o en fibrina) contiene factores de crecimiento que reactivan los folículos dañados y mejoran la vascularización, acelerando la recuperación del tejido.

2. Terapia con exosomas

Una de las terapias más prometedoras actualmente. Los exosomas son mensajeros celulares que promueven la regeneración, reducen la fibrosis y activan folículos dormidos.

3. Microneedling con péptidos antifibróticos

La combinación de microperforaciones con principios activos específicos puede romper fibrosis leve y mejorar la oxigenación del tejido dañado tras la cirugía.

4. Carboxiterapia

Mediante microinyecciones de CO₂ se estimula la microcirculación local, favoreciendo la regeneración y mejorando el aspecto de zonas despobladas o parcheadas.

5. Masoterapia y estimulación manual profunda

Técnicas manuales específicas ayudan a reducir adherencias internas, restaurar la movilidad del tejido y estimular el flujo linfático en zonas donantes con rigidez postquirúrgica.

¿Qué no debes hacer si notas pérdida en la zona donante?

  1. No apliques tratamientos sin diagnóstico: podrías empeorar la situación
  2. No hagas un segundo injerto sin haber evaluado bien la primera zona
  3. No des por perdido el pelo: algunos folículos solo están dormidos
  4. No ignores los signos: picor, calor o sensibilidad pueden indicar inflamación
  5. No esperes demasiado: cuanto antes actúes, más opciones de recuperación tendrás
La zona donante también importa: si la pierdes, lo pierdes todo

Muchas veces se habla del injerto como si fuera un simple “traslado” de pelo. Pero cada unidad folicular extraída es única y no se regenera. Por eso, cuidar la zona donante es esencial. Y si notas que no se recupera, hay que investigar qué ha pasado y qué puede hacerse. En clínicas como el Instituto del Pelo, en Barcelona, se valora cada caso con herramientas avanzadas, protocolos específicos y un enfoque centrado en preservar, regenerar y proteger lo que ya tienes.

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